Tres hitos de la IA
En 1637, el científico y filósofo francés René Descartes predijo que un día las máquinas podrían pensar y tomar decisiones. Además, sugirió que algunas máquinas aprenderían a realizar tareas concretas y otras podrían adaptarse para desempeñar distintas funciones. También predijo que las máquinas no podrían utilizar las palabras para dar una respuesta coherente a lo que se habla en su presencia, y que no serían capaces de razonar.
Muchos años más tarde, en 1950, sus conceptos sentaron las bases del denominado «Test de Turing». También conocido como «El juego de la imitación», el test mide si una máquina puede pensar de manera inteligente como un ser humano. El científico computacional John McCarthy acuñó el término «inteligencia artificial» en 1955.
ELIZA
En 1966, investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) desarrollaron el primer bot conversacional o chatbot: ELIZA. A través del procesamiento del lenguaje natural, los investigadores enseñaron al bot a utilizar el lenguaje humano, en lugar de códigos informáticos. Al contrario que muchos de los chatbots actuales, ELIZA solo se comunicaba con texto y no podía aprender de sus conversaciones. A pesar de ello, allanó el camino para los chatbots actuales, como Siri y Alexa.
Datos estadísticos
En 1988, el diseño de programas pasó a centrarse en determinar la probabilidad de diversos resultados, en lugar de determinar normas. Investigadores de IBM publicaron el informe A Statistical Approach to Language Translation, el cual introdujo los principios de probabilidad.
El proyecto de IBM implicaba traducir más de dos millones de parejas de frases entre el inglés y el francés. Esto representó un importante cambio de enfoque, acercándonos a los métodos de aprendizaje automático actuales.
Conducción autónoma
En 2018, Waymo lanzó un servicio de taxi autoconducido en Phoenix (Arizona) que sería el primer servicio de vehículos autónomos comerciales. Esta tecnología, que predijo originalmente General Motors en 1939, ya va camino de convertirse en una práctica generalizada.
La IA es esencial para la conducción autónoma; queremos que los vehículos conduzcan como los humanos, evitando obstáculos o reaccionando ante otros coches en la carretera. Esto implica que deben ser capaces de responder ante situaciones imprevistas y comprender perfectamente el entorno. Los desarrolladores están comenzando a utilizar redes neuronales artificiales para lograrlo, con sistemas informáticos diseñados para aprender de manera parecida a los seres humanos.
La inteligencia artificial cuenta con una historia extensa y rica en la que algunas de las mentes más privilegiadas han aunado esfuerzos a fin de desarrollar tecnologías para aplicaciones vanguardistas.