Plazos de entrega en la cadena de suministro: cómo reducir el riesgo de los componentes en la automatización industrial
Toda planta funciona con la premisa de que una pieza averiada puede sustituirse antes de que cueste dinero. Esa premisa es cada vez más difícil de sostener. Los plazos de entrega en la cadena de suministro se han alargado y se han vuelto menos predecibles.
Según Deloitte, el plazo de entrega medio de los materiales de producción era de 79 días en abril de 2024, por debajo del máximo de 100 días de 2022, pero todavía muy por encima de los 65 días habituales en 2019 [1]. Para una línea que depende de un variador o un controlador concreto, ese intervalo entre la avería y la entrega es donde el riesgo de los componentes en la automatización industrial se convierte en producción perdida.
Los costes aumentan rápidamente en cuanto una línea se detiene. Siemens comprobó que el tiempo necesario para reanudar la producción tras una parada no planificada pasó de 49 minutos en 2019 a 81 minutos, en parte porque los repuestos de emergencia son más difíciles de conseguir que antes [2]. Un plazo de entrega largo marca la diferencia entre una parada breve y una línea detenida durante semanas a la espera de una pieza.
Este artículo explica cómo gestionar ese riesgo en la práctica. Aborda qué es el riesgo asociado a los plazos de entrega, por qué los componentes de automatización están más expuestos que los bienes generales y qué medidas puede adoptar una planta para reducir esa brecha. Si le interesa la estrategia más amplia en la que se enmarcan estas medidas, nuestra guía completa sobre el aprovisionamiento y la gestión de componentes de automatización en una cadena de suministro alterada ofrece una visión global del aprovisionamiento.
¿Qué es el riesgo asociado a los plazos de entrega en la cadena de suministro?
El riesgo asociado a los plazos de entrega es la probabilidad de que un componente no pueda obtenerse con la rapidez suficiente para evitar una parada inaceptable. Combina el tiempo que tarda una pieza en llegar y lo variable que es ese tiempo.
Con una pieza cuyo plazo de entrega es largo pero fiable se puede planificar. Una pieza cuyo plazo oscila entre días y meses en momentos de tensión es mucho más peligrosa, porque el plan basado en la cifra corta falla justo cuando la cadena de suministro se tensa. Una buena gestión de los plazos de entrega empieza por separar ambos aspectos, ya que la variabilidad suele ser lo que más daño hace.
En la automatización industrial, el riesgo es mayor que para la mayoría de los bienes. La demanda de cada repuesto es baja e irregular, las piezas son especializadas y es posible que el fabricante original ya haya dejado de producirlas. Cuando se pide un consumible habitual, un retraso en la entrega es una molestia. Cuando se pide un módulo de E/S descatalogado para una línea que ya está parada, el plazo de entrega determina cuánta producción se pierde.
Por qué los plazos de entrega largos afectan más a la automatización
Los componentes de automatización conllevan un riesgo de plazo de entrega que los bienes generales no tienen, por razones inherentes a cómo se fabrican y se utilizan. Las piezas permanecen en servicio durante años, dependen de componentes electrónicos con suministro limitado y se producen en series cortas. Un retraso que un minorista absorbe en días puede tener a una planta esperando semanas.
Los principales puntos de presión son similares en todas las plantas:
- Volúmenes de producción bajos - Los controladores y variadores especializados se fabrican en lotes más pequeños que las piezas de consumo, por lo que apenas hay existencias de reserva en el canal cuando la demanda se dispara.
- Dependencia de los semiconductores - Los controladores programables y los variadores dependen de chips y, cuando el suministro de chips se reduce, los componentes acabados heredan el retraso.
- Larga vida útil - Un activo instalado hace años sigue necesitando repuestos mucho después de que la pieza haya salido de la producción en serie y las existencias se hayan reducido.
- Puntos únicos de fallo - Muchas piezas críticas se compran a un único proveedor en una única región, de modo que un solo retraso se convierte en una parada de línea sin ninguna alternativa homologada registrada.
Un plazo de entrega largo en una pieza de bajo volumen adquirida a una única fuente es la combinación que convierte una avería rutinaria en una parada prolongada, y es más habitual de lo que la mayoría de las plantas cree. La escasez de semiconductores lo demostró a gran escala. Nuestro artículo sobre lecciones de la escasez mundial de chips recoge las conclusiones para los compradores de piezas.
¿Cómo pueden las plantas reducir los plazos de entrega y el riesgo que conllevan?
Reducir los plazos de entrega y la exposición que generan es una secuencia de pasos, no una solución única. El objetivo es conocer el riesgo real de cada pieza crítica y cerrar primero las mayores brechas. Un programa práctico sigue este orden:
- Determine el plazo de entrega real de cada componente crítico a partir del historial de pedidos, en lugar de la cifra indicada por el proveedor.
- Identifique las piezas cuyo plazo de entrega es superior al tiempo que la planta puede aguantar con los repuestos que ya tiene.
- Clasifique esas piezas según lo que pierde la línea si cada una de ellas falla, para centrar los esfuerzos donde una parada resulta más cara.
- Establezca una segunda vía de suministro para las piezas de mayor riesgo a través de EU Automation, para que el retraso de un proveedor no detenga la línea.
- Mantenga un stock de seguridad para los pocos componentes con los plazos de entrega más largos y la mayor criticidad.
- Haga un seguimiento del rendimiento real de las entregas a lo largo del tiempo y ajuste la clasificación y los stocks de seguridad a medida que cambien los plazos de entrega.
El primer paso es el que la mayoría de las plantas se salta. Los plazos de entrega indicados y los reales difieren mucho en situaciones de tensión, y un plan basado en la cifra del catálogo se viene abajo en cuanto el suministro se reduce. El historial de pedidos muestra lo que realmente ocurrió, y esa es la única cifra con la que merece la pena planificar.
¿Cuándo tiene sentido mantener un stock de seguridad?
El stock de seguridad es la forma más directa de cubrir un plazo de entrega largo, pero no es gratuito, por lo que debe ser selectivo. Mantener inventario inmoviliza capital y espacio de almacenamiento, y los costes de mantenimiento de inventario suelen situarse entre el 20 % y el 30 % de su valor cada año [3]. Nadie quiere invertir en una pieza para que pase una década en una estantería, así que la cuestión es qué piezas se ganan su lugar en el almacén.
La respuesta depende de la criticidad y del plazo de entrega a la vez. Una pieza barata de almacenar, que tarda en llegar y es crítica para una línea es un repuesto evidente. Una pieza que llega en pocos días o que rara vez falla, normalmente no lo es.
La versión formal de este criterio es el punto de pedido, que el ASCM Supply Chain Dictionary describe como la demanda prevista durante el plazo de entrega más un margen de stock de seguridad para la variabilidad [4]. En un almacén de mantenimiento, la misma lógica se aplica a los repuestos críticos individuales. Cuanto más largo e impredecible sea el plazo de entrega, mayor cobertura necesitará.
Almacene las piezas cuya ausencia resultaría más cara, y nada más. Una planta que intenta tenerlo todo inmoviliza dinero que no necesita, mientras que una planta que no tiene nada se juega la línea en cada entrega. El punto de equilibrio se encuentra entre ambos extremos y es distinto para cada activo.
Por qué es importante contar con una segunda fuente homologada
Una segunda fuente de suministro es la otra mitad de la gestión del riesgo de los plazos de entrega y aborda un peligro que el stock de seguridad no puede cubrir. Incluso una planta bien abastecida acaba quedándose sin existencias, y depender de un único proveedor en una única región supone un riesgo concentrado el día en que ese proveedor no puede entregar.
La encuesta de McKinsey de 2024 reveló que el 73 % de los responsables de la cadena de suministro estaban avanzando en el doble aprovisionamiento, lo que demuestra hasta qué punto la dependencia de una única fuente se considera ya un problema que merece la pena resolver [5].
La rapidez de respuesta es la razón por la que es tan importante. El mismo estudio concluyó que las empresas tardan una media de dos semanas solo en planificar y ejecutar una respuesta una vez que se produce una interrupción [5]. Contar con una alternativa homologada ya registrada elimina la mayor parte de ese retraso, porque la decisión de aprovisionamiento se ha tomado antes de la avería y no durante ella.
En el caso de las piezas obsoletas y difíciles de encontrar en particular, una segunda vía de suministro suele ser lo único que separa una reparación planificada de una actualización de emergencia. EU Automation suministra componentes de automatización industrial actuales, difíciles de encontrar y obsoletos, lo que ofrece a las plantas una fuente alternativa fiable para las piezas que un único proveedor ya no puede entregar a tiempo.
Integrar el riesgo de los plazos de entrega en la gestión de activos
La mejor forma de abordar el riesgo de los plazos de entrega es como parte de un plan de gestión de activos más amplio, en lugar de reaccionar con prisas tras cada avería. La norma ISO 55000, el estándar internacional de gestión de activos, plantea el objetivo como la obtención de valor de los activos a lo largo de todo su ciclo de vida, teniendo en cuenta el coste total del ciclo de vida y no el de una sola reparación [6]. Un repuesto que se mantiene ante una posible avería con un plazo de entrega largo forma parte de ese coste del ciclo de vida, no es un gasto general que deba recortarse de forma aislada.
Desde esta perspectiva, la gestión de los plazos de entrega deja de ser una tarea administrativa de compras y se convierte en una decisión de fiabilidad. Los componentes con más probabilidades de detener una línea, los que tienen los plazos de entrega más largos y menos predecibles, son precisamente donde el esfuerzo de planificación resulta rentable. Nuestra guía completa sobre estrategias de mantenimiento industrial explica dónde encajan esas decisiones dentro del panorama general del mantenimiento.
Conclusión
El riesgo de los plazos de entrega es uno de los pocos riesgos de la cadena de suministro que una planta puede eliminar en gran medida de antemano. Se trata de conocer el plazo de entrega real de cada pieza crítica, clasificar esas piezas según el coste de una parada, homologar una segunda fuente cuando un único proveedor supone demasiado riesgo y almacenar solo los repuestos cuya ausencia más perjudicaría.
Con este enfoque, un plazo de entrega largo pasa a ser una cifra prevista en lugar de una crisis que se descubre el día en que falla una pieza. Los componentes de automatización complican la tarea, porque son especializados, de larga vida útil y con un suministro a menudo escaso, pero el método es el mismo y la recompensa es una línea que sigue funcionando mientras otras esperan.
La planificación de los plazos de entrega solo da resultado si la pieza llega cuando el calendario lo indica. EU Automation suministra las piezas que respaldan ese plan, desde repuestos habituales hasta módulos que el fabricante original descatalogó hace tiempo, para que un recambio previsto con antelación nunca se retrase por una estantería vacía. Así es como un plazo de entrega conocido se convierte en una fecha con la que la planta puede planificar.
Referencias
[1] Deloitte, Restructuring the Supply Base: Prioritizing a Resilient, yet Efficient Supply Chain, 2024.
[2] Siemens, Senseye Predictive Maintenance: The True Cost of Downtime, 2024.
[3] NetSuite, Inventory Carrying Costs: What They Are and How to Calculate Them, 2023.
[4] Association for Supply Chain Management (ASCM), ASCM Supply Chain Dictionary.
[5] McKinsey & Company, Supply Chains: Still Vulnerable (Global Supply Chain Leader Survey), 2024.
[6] ISO 55000:2014 Asset management — Vocabulary, overview and principles