Renovables para la independencia energética en la fabricación
Cada vez más empresas utilizan microrredes con bajas emisiones de carbono para reducir su consumo de combustibles fósiles y su huella de carbono.
Al igual que las microrredes tradicionales, aquellas con bajas emisiones de carbono pueden ayudar a las empresas a satisfacer sus necesidades energéticas sin depender únicamente de la red eléctrica nacional. Sin embargo, a diferencia de las soluciones tradicionales, estas microrredes respetuosas con el medioambiente no tienen prácticamente emisiones.
¿Qué es una microrred?
Una microrred es un conjunto localizado de fuentes y usos energéticos que puede funcionar tanto con la red a gran escala como sin ella. La capacidad de funcionar en modo isla es lo que diferencia a una microrred de otras formas de generación de energía in situ. Por ello, las microrredes son una opción popular entre los fabricantes. Esto se debe a que los fabricantes quieren asegurarse un suministro constante de electricidad sin depender únicamente de las redes nacionales.
Un sistema de almacenamiento de carga y descarga, una fuente de energía y un punto de acoplamiento común (PCC) se combinan para formar una microrred. Las microrredes tradicionales dependen de los combustibles fósiles para el suministro de energía. Sin embargo, las microrredes con bajas emisiones de carbono utilizan fuentes renovables. Por ejemplo, paneles solares o turbinas eólicas que generen una parte importante o incluso la totalidad de su suministro energético.
¿Cuáles son los beneficios de una microrred con bajas emisiones de carbono?
1. Mayor fiabilidad
Hay tres situaciones en las que las empresas han utilizado microrredes anteriormente y en las que las opciones con bajas emisiones de carbono son cada vez más populares. Estas son zonas sin red eléctrica, zonas con redes inadecuadas o intermitentes y zonas con redes fiables pero con grandes necesidades de seguridad.
Las zonas sin conexión a la red eléctrica siguen siendo comunes en algunas regiones de África, pequeñas islas y territorios escasamente poblados, como el centro de Australia. A pesar de los menores niveles de industrialización, estas zonas son importantes en sectores como la industria extractiva. Esto se debe a que son ricas en recursos minerales.
En este caso, las microrredes con bajas emisiones de carbono ofrecen nuevas formas de satisfacer las necesidades energéticas del sector. Además, estas microrredes pueden reducir el daño que la extracción de minerales causa al medio ambiente.
En muchas regiones en desarrollo, como América Latina y el subcontinente indio, siguen existiendo zonas con redes insuficientes o intermitentes. Por lo general, los fabricantes de esas regiones utilizan generadores diésel como solución de reserva de energía. Sin embargo, el precio del gasóleo está sujeto a las fluctuaciones del mercado del petróleo. Por lo tanto, estas microrredes bajas en carbono representan una opción más barata y sostenible.
Los países industrializados instalan microrredes con bajas emisiones de carbono en lugares con un suministro eléctrico estable y grandes necesidades de seguridad. Por ejemplo, organizaciones como hospitales, aeropuertos, centros de datos y bases militares.
2. Más ahorro y menos carbono
Recientemente, un número cada vez mayor de instalaciones con un suministro eléctrico fiable han recurrido a las microrredes con bajas emisiones de carbono. Las instalaciones lo hacen para recortar costes energéticos y reducir su impacto medioambiental.
La principal ventaja de implantar una microrred basada en energía solar o eólica es económica. Esto se debe a la bajada del precio de las energías renovables y de las soluciones de almacenamiento modernas. Según un informe del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), el coste mundial de los paneles solares cayó más de un 60 % entre 2009 y 2015. Mientras tanto, los costes de las baterías de iones de litio disminuyeron más de un 50 % desde 2013 a 2016.
En el futuro, el descenso del coste de la energía solar va a continuar, mientras que es poco probable que bajen los precios del gasóleo. Además, las empresas pueden firmar un Contrato de Compra de Energía (CCE) con un proveedor externo de servicios de energía renovable. Esto les dará acceso a un precio de la energía bajo durante un largo periodo. Por el contrario, el precio del gasóleo siempre dependerá de las fluctuaciones en el precio del petróleo.
Las microrredes con bajas emisiones de carbono también son una forma eficiente de reducir la huella de carbono de una empresa y, con ello, sus impuestos medioambientales. En zonas con tarificación de las emisiones de carbono, como el Régimen de comercio de derechos de emisión de la UE o el Precio mínimo por emisiones de carbono del Reino Unido, el cambio a una microrred con bajas emisiones de carbono puede reducir drásticamente los costes de cumplimiento de una central. Además, reducir las emisiones puede mejorar tanto la calificación de la responsabilidad social corporativa (RSC) de una empresa como su imagen de marca.
Las microrredes con bajas emisiones de carbono son una forma inteligente de lograr la independencia energética. Además, reducen la factura energética y hacen que la industria manufacturera sea menos perjudicial para los ecosistemas frágiles.