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noviembre 27, 2019

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¿Son los robots el futuro del reciclaje?
¿Son los robots el futuro del reciclaje?

¿Pueden ayudarnos los robots a reciclar?

Según un informe de 2018 del Banco Mundial, se prevé que, a menos que se tomen medidas urgentes, los residuos globales aumenten un 70 % para 2050. Aunque los ciudadanos separen la basura correctamente, el porcentaje de productos reciclables que realmente se reutilizan es insignificante en comparación con la cantidad que acaba en los vertederos.  En este sombrío escenario surge un rayo de esperanza gracias a las innovadoras soluciones robóticas que revisan los residuos para detectar y recuperar los materiales reciclables.

Quién no se ha quedado un rato parado en la cocina con un bote de plástico o un recipiente tetra-pack en la mano mientras trataba de decidir en qué contenedor debía tirarlo. Pese a nuestras buenas intenciones, la confusión de los consumidores sobre lo que puede o no reciclarse contribuye a aumentar la cantidad de productos reciclables que podrían recuperarse pero que se desechan en nuestros ya de por sí desbordados vertederos.

Incluso cuando los consumidores aciertan, el sistema de reciclaje «single-stream» adoptado en los EE. UU. y el Reino Unido, que permite que los ciudadanos tiren todos sus productos reciclables en un mismo contenedor, tiene consecuencias desastrosas. Por un lado, la comodidad de este sistema consigue que la mayoría de los ciudadanos reciclen; por el otro, clasificar toneladas de basura mezclada es un proceso caro, largo y, a menudo, ineficaz. De hecho, el material recogido suele tener demasiados contaminantes como para ser procesado de manera eficaz y, o bien se devuelve a los vertederos, o se incinera para producir energía.

Hay nueva esperanza gracias a la inteligencia artificial (IA)

El desfase entre lo que se recoge y lo que se recicla ha comportado enormes inversiones en soluciones automatizadas que emplean la IA y el aprendizaje automático para separar productos reciclables mezclados en las plantas de tratamiento de residuos. El objetivo de dichas tecnologías es triple: mejorar la calidad y pureza de los productos secundarios enviados, disminuir los costes laborales y aumentar la seguridad de los trabajadores humanos.

La empresa multinacional noruega TOMRA, el gigante de robótica finlandés ZenRobotics y el especialista de clasificación canadiense Machinex son empresas dedicadas a suministrar soluciones personalizadas basadas en sensores al sector del reciclaje. Todas esas empresas ofrecen brazos robóticos que utilizan sistemas de visión por ordenador, cámaras espectroscópicas y datos suministrados por sensores para separar artículos en una cinta transportadora en función de su tamaño, forma, color y nivel de conductividad.

Esas soluciones han demostrado ser al menos el doble de rápidas que un trabajador humano e igualmente precisas a la hora de reconocer los distintos materiales. Por ejemplo, un clasificador óptico de Machinex puede clasificar productos reciclables a una velocidad de hasta 3000 objetos por minuto, mientras que el promedio de un trabajador humano se limita a 800.

Tocar el futuro

Otra prometedora solución la ha desarrollado el Computer Science and Artificial Intelligence Laboratory (CSAIL) del Instituto de Tecnología de Massachusetts, que hace poco presentó su sistema experimental RoCycle. Utiliza pinzas suaves de teflón con sensores con «yemas de dedos» que imitan el sentido del tacto, permitiendo que el brazo robótico separe objetos por tamaño, conductividad y rigidez. Gracias a sus sensores táctiles, RoCycle puede distinguir objetos metálicos de objetos que simplemente parecen metales, ya que es capaz de sentir su rigidez y conductividad.

Por el momento, RoCycle es mucho más lento que un trabajador humano, y no muy preciso en lo que respecta a desplazar objetos. No obstante, sus desarrolladores tienen pensado mejorar su precisión y destreza combinando los datos táctiles y los visuales de las cámaras, lo que permitiría al robot convertirse en la alternativa más parecida a un trabajador humano.

El ángulo humano

En la actualidad, aún se necesitan operarios humanos para que eliminen aquello que las máquinas no logran reconocer, dado que los artículos mal identificados no solo pueden contaminar la pureza del material reciclable, sino que también estropean los costosos equipos.  Por ejemplo, los objetos de metal o vidrio que hayan pasado desapercibidos pueden colarse en una máquina centrifugadora de procesamiento de papel y averiarla.

Sin embargo, es sumamente complicado encontrar y retener mano de obra para realizar esta labor, ya que clasificar manualmente la basura es una tarea monótona, desagradable y, a menudo, peligrosa. Por eso, las plantas de tratamiento de residuos manifiestan que muchos empleados renuncian al puesto a las pocas horas. Las soluciones basadas en la IA permitirían a los jefes de planta reubicar a sus empleados para que ocupen puestos más cualificados y gratificantes, mientras que los robots se encargarían de las tareas más ingratas y peligrosas.

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