tecnología

octubre 09, 2019

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Poner todo en orden

Poner todo en orden

En Navidad, no hay nada más desesperante para los niños que recibir un regalo sin pilas incluidas. Recibir un robot industrial y después darse cuenta de que su configuración y programación llevará varias semanas produce una frustración similar.

Los fabricantes recurren a la robótica para solucionar un problema específico en una línea, como por ejemplo, mejorar la calidad o la producción. Basándose en los principios de la producción ajustada, los fabricantes suelen trabajar de forma celular, usando varias células en una cadena de montaje donde cada producto se mueve de una célula a otra, ya sea manualmente o con automatización.

Una célula robótica incluye un robot, su controlador y los equipos periféricos necesarios para que realice su función, tales como herramientas en el extremo de los brazos, que pueden ser pinzas, sensores o sopletes de soldadura. No obstante, un robot suele venir con un controlador para accionar el movimiento y una consola portátil para la programación, por lo que comprar únicamente un robot no implica necesariamente que vaya a funcionar para su aplicación. El fabricante tendrá que tener en cuenta más aspectos respecto al entorno, como saber dónde se necesitan mecanismos de alimentación de piezas o vallas de protección.

Por supuesto, es posible comprar una solución llave en mano a un integrador de sistemas robóticos que integre la solución por completo. Si la aplicación no es estándar, puede que el integrador tenga que desarrollar y crear una solución personalizada. Según el libro Lean Robotics de Samuel Bouchard, un robot industrial puede costar 80 000 $. Si añadimos los costes de los materiales adicionales, la programación y la ingeniería personalizada, el coste total del proyecto ascendería a unos 250 000 $. Por tanto, iniciar un proyecto no es algo que se deba tomar a la ligera.

Hacer que suceda

A la hora de considerar la automatización de un proceso manual, los fabricantes deben reflexionar detenidamente sobre qué es lo que pueden ganar con ello, así como asegurarse de que la labor esté suficientemente estructurada para que un robot la realice y de contar con el equipo adecuado para todas las fases del proyecto. También deberán reflexionar sobre la forma en que sus empleados se adaptarán al uso de la célula automatizada. Por ejemplo, ¿qué harán los soldadores si se compran robots para soldar? ¿Dispone de la capacidad necesaria para formarles sobre cómo programar al robot y trabajar con él? El fabricante también puede calcular el retorno de la inversión antes de tomar una decisión definitiva.

El siguiente paso consiste en decidir qué robot comprar, teniendo en cuenta el alcance, la carga, la velocidad y la compatibilidad con las herramientas. Otros aspectos de la célula, como sensores, seguridad y software, son fundamentales para el proyecto, por lo que el fabricante debe considerarlos al planificar la distribución de la célula. Por otra parte, también debe asegurarse de que, cuando llegue el robot, sea capaz de programarlo para su aplicación, para lo que necesitará que sus empleados cuenten con las habilidades necesarias o contar con la experiencia de un integrador de sistemas.

Programación más sencilla

Los fabricantes de robots trabajan para simplificar la configuración de los robots en una nueva célula de trabajo. Por ejemplo, Universal Robots ofrece Application Builder, una herramienta para crear aplicaciones que facilita la configuración y puesta en marcha del robot, además de aumentar sus capacidades. La herramienta guía al operario a lo largo de todo el proceso de creación de la aplicación, incluido el uso de herramientas, ayudando así a los fabricantes a configurar una aplicación al completo.

Otra consideración que cabe plantearse al implantar la robótica es qué hacer en caso de avería. Para crear valor, es necesario evitar los tiempos de inactividad en la célula. Los fabricantes deben actualizar su estrategia de gestión de la obsolescencia para que incluya al nuevo robot y otras piezas de la célula. Los fabricantes pueden evitar que los tiempos de inactividad no planificados causen estragos en su inversión en robótica si llevan un libro de registro y forjan una relación con un proveedor de equipos de automatización.

Cuando automatizan un proceso en su fábrica, los fabricantes buscan arrancar con buen pie. Si formula las preguntas adecuadas al inicio del proyecto y se prepara ante cualquier tipo de eventualidad, se asegurará de que su inversión genere valor. Y, si se siente realmente preparado, ¿por qué no compra las pilas con antelación para las próximas Navidades?

 

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