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noviembre 07, 2018

6 min de lectura

Mantenimiento autónomo: ningún hombre es una isla

Mantenimiento autónomo: ningún hombre es una isla

En el korfbal, un deporte de origen holandés, todos los jugadores tienen la misma función. A diferencia de los deportes con posiciones determinadas, cada persona tiene la misma responsabilidad a la hora de atacar y defender la canasta.

El mantenimiento autónomo es una estrategia consistente en que los operarios de los equipos comparten con el personal de mantenimiento la responsabilidad del rendimiento y el buen estado de los equipos. Al igual que los jugadores de un equipo de korfbal, los operarios son responsables de más de una posición; es decir, su función incluye también el mantenimiento.

El mantenimiento autónomo es un pilar fundamental del TPM, desarrollado en Japón para combinar el concepto del Control total de la calidad con el mantenimiento preventivo y predictivo. Un principio básico del TPM es la participación de todo el equipo en la mejora del mantenimiento mediante prácticas proactivas, predictivas y preventivas.

La idea nació de los equipos de producción que querían controlar y mejorar la eficiencia general de los equipos (OEE) reduciendo las averías, las pérdidas de velocidad y el deterioro de los equipos. Para llevar a cabo un mantenimiento autónomo, todos los operarios deben ser capaces de detectar irregularidades, conocer los equipos y tener constancia de las causas más comunes de las anomalías para determinar la raíz de un problema cuando se produzca.

Pasos en la dirección correcta

Para que el mantenimiento autónomo influya en la eficiencia general de los equipos, debe ejecutarse de forma correcta. El Instituto Japonés de Mantenimiento de Plantas (JIPM) ha definido un proceso de mejora en siete pasos con tres fases que las empresas deben seguir.

El primer paso, en ocasiones conocido como el paso 0, implica formar al equipo y detallar los pormenores de las funciones de las máquinas. El equipo debe haber recibido formación sobre los resultados que se esperan y las mejoras que una estrategia de mantenimiento autónomo puede aportar.

Una vez que el equipo esté formado, la empresa podrá iniciar el paso uno: la limpieza inicial. En este paso, el personal realiza una inspección minuciosa para detectar cualquier indicio de un problema. Después de limpiar los equipos, es fundamental que no se vuelva a contaminar, por lo que el paso dos consiste en eliminar las fuentes de contaminación y mejorar la accesibilidad para realizar las labores de mantenimiento. Tras completarlo, la empresa puede comenzar con el paso tres en el que se formulan normas de limpieza, inspección y lubricación.

Cuando se haya completado la primera fase, las empresas podrán proseguir con los pasos cuatro a siete destinados a consolidar, mejorar y desarrollar. Dichos pasos incluyen la inspección y comprobación general de las condiciones operativas estándar, la realización de inspecciones autónomas, la normalización de los procesos de trabajo y la gestión de los equipos autónomos.

Una vez integrado el proceso, resultará más sencillo detectar y eliminar las causas de los fallos de las máquina, reducir los tiempos de inactividad no previstos y aumentar el rendimiento operativo de los equipos.

¿Obsoletos o nuevos?

Dos de los principios básicos del mantenimiento autónomo son, por un lado, evitar el deterioro de los equipos gracias a un funcionamiento correcto y las inspecciones diarias, y por otro, dejar los equipos en un estado idóneo mediante la reparación y una adecuada gestión. Pero, obviamente, esto no siempre es posible y acabará por ser necesario reemplazar un producto en algún momento.

Dado que el aprendizaje continuo es la base de la mejora continua, es importante promover que los operarios conozcan los aspectos básicos del proceso de sustitución. Un buen ejemplo consiste en capacitar al operario para que sepa elegir entre piezas nuevas y obsoletas, lo que incluye la decisión entre una actualización posiblemente compleja y una simple reparación que hará que la línea vuelva a estar en pleno funcionamiento lo más rápidamente posible.

En EU Automation, solemos trabajar tanto con directores de fabricación como con trabajadores del taller para ayudarles a tomar este tipo de decisión y suministrarles la pieza con la mayor celeridad posible una vez tomada.

La consecuencia final del mantenimiento autónomo sería una plantilla bien formada y capaz de asumir la responsabilidad de las distintas acciones de mantenimiento siguiendo el protocolo. En lugar de que sea solo el personal dedicado exclusivamente al mantenimiento, los trabajadores de producción también serán responsables del objetivo de mejorar la eficiencia general de los equipos, de forma muy similar a lo que ocurre en un equipo de korfbal, donde todos son responsables de atacar y defender la canasta.

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