tecnología

junio 18, 2019

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¿Son verdaderamente seguros los cobots?

¿Son verdaderamente seguros los cobots?

Según informes de la Federación Internacional de Robótica, en 2017 había una media global de 74 robots por cada 10 000 empleados en el sector de la fabricación. Conforme aumenta la dependencia del sector en la robótica, los fabricantes deben asegurarse de que hacen todo lo posible por mantener la seguridad de sus trabajadores.

Tradicionalmente, los robots industriales se consideran máquinas peligrosas que realizan las tareas sucias, aburridas y peligrosas en las líneas de producción, y suelen estar enjaulados para evitar causar lesiones a los trabajadores. Sin embargo, existen algunas tareas que no pueden ser realizadas únicamente por grandes robots industriales, ya que requieren combinar la capacidad de repetición de los robots y la destreza de los humanos.

En la década de 1990, los fabricantes empezaron a introducir robots industriales que podían trabajar de manera segura entre humanos. Estos robots colaborativos están diseñados para ser más pequeños, ligeros y seguros que los tradicionales robots industriales.

En la actualidad, las instalaciones utilizan cobots que pueden trabajar junto a personas, incluso colaborar directamente con ellas, para contribuir a mejorar la productividad de diversas tareas, como levantamiento, ensamblaje, inspección o manipulación de materiales peligrosos. Sin embargo, conforme más máquinas salen de sus jaulas, los fabricantes no pueden suponer que los robots colaborativos sean intrínsecamente seguros.

Cumplir las normas

La norma ISO/TS 15066 se introdujo por primera vez en 2006 para garantizar que las máquinas clasificadas como colaborativas cumplieran determinados requisitos de seguridad. De acuerdo con la normativa, los cobots deben contar con al menos una función de seguridad, como parada supervisada de seguridad, guiado manual, supervisión de la velocidad y la separación o limitación de la potencia y la fuerza.

Si los fabricantes quieren utilizar robots en un entorno colaborativo, estos deben tener al menos una de las funciones de seguridad anteriormente mencionadas. De este modo, si un robot entra en contacto fortuitamente con una persona, no se producirán daños ni lesiones.

Evaluación de riesgos

Al introducir un nuevo equipo en las instalaciones, los fabricantes deben realizar una evaluación de riesgos exhaustiva, que debe tener en cuenta todo el espacio de trabajo colaborativo y analizar el modo en que el operario interactuará con el robot. Los fabricantes deben dedicar tiempo a garantizar que se evalúen los riesgos de cualquier posible situación de contacto entre el operario y el cobot para cada trabajo que se prevé que el robot realice.

Los ingenieros deben evaluar con detenimiento y en detalle cada acción que llevará a cabo el robot, ya que una evaluación excesivamente simplificada no refleja con exactitud el grado de seguridad que tiene el robot. Los fabricantes deben considerar el concepto de seguridad denominado ALARA (tan bajo como sea razonablemente posible). Este concepto sugiere que los fabricantes deben tener en cuenta todos los riesgos derivados del uso de un robot, no solo uno o dos.

Una vez completada la evaluación, el evaluador también debe compartir la información con los operarios. Las personas que utilizan máquinas deben conocer los posibles riesgos. Tras detectar los peligros, los evaluadores también deben indicar cómo mitigar estos riesgos con controles. Además, los evaluadores deben vincular cada peligro a un control; una medida que se suele pasar por alto durante las evaluaciones.

Conclusiones

Si bien los cobots se consideran más seguros que los voluminosos robots industriales, los fabricantes deben plantearse de qué modo el uso de más equipos puede mejorar la seguridad o aumentar el riesgo de lesiones. Por ejemplo, un cobot puede resultar seguro a la hora de trabajar entre humanos, pero las herramientas en los extremos de los brazos articulados pueden resultar dañinas si tienen acoplado un cuchillo o una herramienta de soldadura.

Si bien los robots evitan que las personas realicen tareas peligrosas, los fabricantes no deben suponer que ya no existan riesgos de lesiones. Los fabricantes deben dedicar tiempo a asegurarse de que los robots introducidos en un espacio colaborativo con personas no provoquen más daños que beneficios.

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