industrias

marzo 18, 2020

3 min de lectura

Robótica blanda para el embalaje automatizado
Robótica blanda para el embalaje automatizado

Un toque blando

Leonardo da Vinci diseñó en 1945 uno de los primeros robots en hacer varios movimientos similares a los de los humanos: el caballero mecánico. No obstante, la aparición del primer robot sociable del mundo no llegó hasta la década de los 90, cuando el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) inventó a Kismet. A lo largo de los años, el sector del embalaje se ha fijado en estos robots humanoides para optimizar la productividad, lo que se ha traducido en la creación de robots suaves.

Los robots tradicionales se suelen usar para aplicaciones de selección y embalaje en la producción en masa. Sin embargo, las aplicaciones que requieren un toque más delicado han seguido necesitando un trabajador humano, hasta ahora. Gracias a la invención de los robots blandos, que son máquinas de silicona o plástico accionadas por presión de aire que manipulan sus acciones para adecuarse a distintas aplicaciones, hay más aplicaciones de embalaje que ya pueden beneficiarse de la automatización.

Los robots blandos difieren de la automatización convencional en que sus pinzas, a modo de tentáculos y recubiertas de silicona, pueden agarrar objetos con los que un robot más voluminoso tendría problemas. Los robots pueden calcular las dimensiones del objeto mediante cámaras y sensores, lo que les permite adaptar sus movimientos a partir de los datos para coger los objetos y empaquetarlos.

Manipulación de alimentos

Muchos fabricantes de alimentos ya están usando esta tecnología en sus líneas de embalaje por su capacidad para agarrar y embalar productos sin provocar los daños que los robots convencionales causarían. 

Ocado, el supermercado en línea, utiliza robots blandos para coger los alimentos de los envíos. Su almacén automatizado de Andover (Hampshire) utiliza robots recolectores para garantizar un manipulado eficiente de los alimentos delicados. Un brazo robótico controlado por aire a presión agarra con cuidado los productos y con menor riesgo de crear residuos, ya que los materiales más blandos utilizados en estos robots evitan maltratar los productos, a diferencia de los robots de metal.

El productor estadounidense de alimentos Taylor Farms también utiliza robots blandos para embalar sus productos. Unos accesorios de pinza en los extremos de los robots blandos manipulan frutas y verduras delicadas sin dañarlas.

Los robots blandos son versátiles, ya que los fabricantes pueden programarlos para que funcionen con diferentes especificaciones de productos, a diferencia de los robots convencionales, que solo pueden realizar tareas concretas. Además, los robots blandos funcionan sin electricidad, por lo que pueden lavarse con seguridad, eliminando así los riesgos ergonómicos y consiguiendo que resulten provechosos para las fábricas de fabricación de alimentos.

La tecnología robótica ha experimentado un profundo cambio desde el diseño del caballero mecánico. El hecho de que los fabricantes inviertan sin reservas en el desarrollo de robots blandos y adaptables para el embalaje podría beneficiar considerablemente incluso a un mayor número de aplicaciones de embalaje.

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