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septiembre 03, 2019

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Perforadoras de hierro

Perforadoras de hierro

Cuando pensamos en nuestros trabajadores del futuro, quizás uno de los asuntos más candentes en la actualidad es el auge de los robots colaborativos. Al tiempo que nos preparamos para la coexistencia de trabajadores automatizados y trabajadores humanos, también estamos empleando robots en algunos de los entornos laborales más remotos y lejanos del mundo.

La plataforma Oseberg H de Equinor, situada en el Mar de Noruega, tiene algo que la hace diferente. Sin aseos, habitaciones ni cafeterías, esta plataforma petrolífera no se diseñó teniendo en cuenta a los trabajadores humanos. Operada de manera remota desde el centro de control de Oseberg a ocho kilómetros, esta es la primera plataforma de petróleo y gas totalmente automatizada en todo el mundo.

Con la tendencia a que los trabajadores humanos pasen de las plataformas petrolíferas offshore a puestos de gestión de supervisión y automatización en tierra, será importante abordar los desafíos que presenta una plantilla remota y automatizada a fin de desarrollar más instalaciones como la de Equinor en el futuro.

No es tierra para humanos

Existen muchos factores que hacen de los entornos offshore el candidato perfecto para implementar la automatización no tripulada. Las operaciones de gran peligro que conlleva, los largos periodos de aislamiento mar adentro y las ubicaciones remotas hacen de este entorno un lugar con condiciones de trabajo nada atractivas. Con cada vez menos mano de obra humana, el sector mira cada vez más a la robótica para llevar a cabo sus operaciones.

Las primeras veces que se introdujeron robots en entornos offshore asumieron tareas bastante sencillas. Si bien las máquinas siguen realizando procesos como el enroscado de tubos de perforación y su conexión a agujeros de pozos, los robots offshore actuales son capaces de hacer mucho más.

Por ejemplo, la empresa de robótica suiza ANYbotics ha desarrollado un robot con cuatro piernas que incorpora una cabeza de sensor que supervisa las tareas offshore. La instalación de prueba en 2018 de este robot, llamado "ANYmal", demostró que el robot es capaz de realizar diversas tareas de inspección de manera autónoma, incluyendo mediciones térmicas y comprobaciones de los niveles de agua.

Detección del peligro

Para que una plataforma petrolífera no tripulada tenga éxito, sería necesario emplear una supervisión continua para realizar un seguimiento de la plantilla automatizada. Ya existen tecnologías que permitan hacer esto, por lo que se podrían implementar fácilmente instalaciones no tripuladas en todo el mundo. Por ejemplo, los software de control de supervisión y adquisición de datos (SCADA) pueden realizar una supervisión continua y detectar errores en las máquinas para alertar a los ingenieros de mantenimiento.

Este enfoque puede llevarse más lejos readaptando equipos como sensores y controladores lógicos programables (PLC) para crear una interfaz digital que permita a los ingenieros en tierra controlar las instalaciones offshore. Al medir factores como el consumo energético, la detección de fugas y los errores en los equipos, la implementación de pequeños cambios en las operaciones de la plataforma puede aumentar en gran medida su autonomía y mejorar la eficiencia de la gestión remota.

Cómo prepararse

Desarrollar una estructura offshore automatizada no es solo desmantelar aseos y devolver a los trabajadores a tierra. Los ingenieros desde tierra deben tener en cuenta diversos factores a fin de aumentar la producción de las perforadoras robóticas.

El terreno de las plataformas offshore puede ser bastante traicionero si no se cuenta con pies y manos. Las instalaciones cuentan con diversas instalaciones complejas, como redes de tuberías y escaleras empinadas que conectan varios niveles.

Si bien ese entorno no resulta complicado para un trabajador humano, puede ser necesario cambiar la distribución de las plataformas para hacerlas más accesibles para los trabajadores automatizados. Asimismo, los robots necesitan ser programados con un alto grado de autonomía para que puedan salvar cualquier obstáculo.

Otra traba vinculada a las operaciones automatizadas en la gestión de los riesgos. Si un equipo deja de funcionar correctamente o corre el riesgo de sufrir una avería, la ausencia de trabajadores humanos en las instalaciones puede causar un retraso en operaciones de mantenimiento de vital importancia. La colaboración con proveedores de piezas, como EU Automation, resulta esencial para minimizar los tiempos de inactividad en los centros no tripulados y garantizar que las piezas de sustitución llegan rápidamente.

La región de Asia-Pacífico es un inmenso mercado en crecimiento para el sector del petróleo y el gas (se prevé que represente el 70 % de la demanda mundial de petroleo en 2020). Dado que la demanda en este sector tremendamente cambiante no muestra signos de disminuir, la automatización no tripulada puede ser la clave para mantener la productividad.

Quizás quede mucho para poder entregar por completo las riendas a robots con cuatro piernas, pero sí podemos traspasarles las operaciones offshore autónomas.

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