tecnologia

octubre 23, 2019

5 min de lectura

El tacto humano

El tacto humano

¿Puede un robot experimentar sensaciones? Algunos robots están programados para mostrar emociones, como los chatbots de inteligencia artificial (IA) en línea o Sophia, el robot humanoide con habilidades sociales que puede dar respuestas emocionales en una conversación. Puede que estos robots consigan simular emociones, pero ¿llegarán a ser capaces de experimentar sensaciones como las obtenidas a través del sentido del tacto?

Cada vez son más los sectores que comienzan a invertir en automatización para mejorar la productividad en toda la cadena de suministro. Se suelen introducir robots en una línea de montaje para realizar tareas que requieren unos niveles de precisión, repetibilidad y velocidad que un humano no puede alcanzar. Estos robots industriales de grandes dimensiones también son capaces de realizar trabajos tediosos, sucios y peligrosos para que los trabajadores humanos puedan concentrarse en otras labores.

Los fabricantes pueden invertir en robots para que realicen estas tareas de mayor dificultad a un ritmo más rápido. No obstante, aún quedan labores de la línea de montaje que requieren de la destreza y el tacto de un humano, especialmente en el almacén. Los robots colaborativos han cobrado gran popularidad en los últimos diez años, debido a que se pueden colocar en cualquier parte de las instalaciones para ayudar a los humanos en su trabajo sin exponerlos a situaciones de riesgo. Si bien este ámbito de la robótica es más preciso y suave que un robot industrial, sigue sin ser la mejor forma de manipular artículos frágiles.

Sentir la fragilidad

Los artículos frágiles que se manipulan en las instalaciones del comercio electrónico, como los productos alimenticios o las botellas de cristal, deben ser manipulados cuidadosamente para garantizar que el consumidor reciba el producto en el estado que espera. A menudo, los humanos realizan estas labores porque pueden adaptar sus movimientos y saber cuánta fuerza deben aplicar a cada producto. Por ejemplo, la manipulación de un huevo difiere de la de un paquete de comida.

Habitualmente, los robots utilizados para aplicaciones de recogida y colocación delicadas están provistos de pinzas de silicona que pueden agarrar o apretar el objeto y manipularlo sin causar daños. Suelen combinar cámaras y sensores, y están programados para manipular un producto específico, por lo que es necesario reprogramarlos si el producto varía.

Si las empresas quieren seguir el ritmo de las crecientes exigencias de los consumidores, deben plantearse de qué forma los avances en robótica pueden mejorar la productividad en las aplicaciones de recogida y colocación delicadas.

Le presentamos a Hank

La firma de desarrollo global y consultoría tecnológica Cambridge Consultants ha desarrollado un robot capaz de imitar el tacto humano. Hank utiliza sensores y pinzas suaves controladas por flujos de aire. Cada dedo está controlado individualmente y responde a sensores táctiles. Los dedos localizan el objeto, ajustan su posición y se cierran rodeando al objeto hasta que «sienten» el producto y lo agarran.

Estos sentidos parecidos a los de los humanos que posee Hank le permiten coger artículos pequeños, irregulares y delicados sin necesidad de reprogramación. Hank también puede aplicar mayor fuerza si detecta un resbalón, reduciendo así el riesgo de roturas.

Segunda piel

La empresa tecnológica emergente Wootzano ha desarrollado una piel electrónica que aporta a los robots una sensación táctil. Wootzkin posee capacidades piezoeléctricas y piezoresistivas que le permiten medir la fuerza y la presión, además de llevar integrados sensores de temperatura. Esto ofrece al robot información sobre la fuerza, la temperatura, la presión y la humedad para que pueda aprender a manipular productos como un humano.

Puede que un robot nunca sea capaz de sentir de la misma forma que lo hace un humano, pero eso no impide que pueda realizar tareas que requieran de una sensibilidad táctil humana. Los nuevos avances en robótica, como Hank y Wootzkin, permiten a los fabricantes mejorar la destreza en las líneas de montaje y almacenes automatizados sin comprometer la productividad.

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