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diciembre 07, 2020

6 min de lectura

Cinco ejemplos de automatización que una vez fueron ciencia ficción, pero ya no lo son
Cinco ejemplos de automatización que una vez fueron ciencia ficción, pero ya no lo son

De la ciencia ficción a la realidad

La ciencia ficción tiene una larga tradición a la hora de servir de inspiración para la tecnología que ahora usamos a diario. Los creadores de Star Trek visualizaron por primera vez las puertas correderas y los teléfonos móviles ya en la década de 1960, mientras que en el clásico Metropolis de 1927 ya se hace referencia a las videollamadas.

Un poco de inspiración viene bien a la hora de resolver problemas de fabricación complejos. Remontarse a lo que solía predominar en la literatura y películas de ciencia ficción puede ser una fantástica forma de estimular el pensamiento creativo y abordar problemas de fabricación comunes desde una nueva perspectiva.

Robots capaces de reproducirse por sí mismos

En su relato breve Autofac, de 1955, Philip K. Dick vislumbró un mundo dominado por robots capaces de reproducirse por sí mismos, que trabajaban incesantemente y terminaban por monopolizar y agotar los recursos del planeta. Los robots capaces de reproducirse por sí mismos ya son una realidad en la planta FANUC de Oshino (Japón), aunque ahora tienen un impacto mucho más positivo en nuestras vidas.

En estas instalaciones automatizadas, los robots producen otros robots a una velocidad de 50 por cada turno de 24 horas y trabajan hasta 30 días consecutivos sin necesidad de intervención humana. Los robots se encargan de todos los aspectos de la producción, desde la entrega de piezas hasta el montaje, las pruebas, el embalaje y el envío.

Fuerza sobrehumana

La armadura de Iron Man lleva siendo una pieza mítica desde que apareció por primera vez en Relatos de suspense, en 1963. El traje hace que la capacidad de levantar pesos de Tony Stark sea aproximadamente 85 veces mayor.

Los nuevos exoesqueletos ya pueden ofrecer a los trabajadores de fábricas y almacenes la superfuerza que necesitan para levantar pesos durante un periodo de hasta ocho horas al día sin esfuerzo ni lesiones. Por ejemplo, el nuevo Guardian XO de Sarcos Robotics es un exoesqueleto que funciona con batería y gracias al cual 45 kilos parecen solo dos. Los sensores del pecho y los hombros ayudan al robot a adaptarse al cuerpo del usuario e incluso soportan su peso en caso de tropiezo, lo que previene accidentes por resbalamientos o caídas.

Trajes voladores

En Iron Man Mark II, la armadura permite volar a Tony Stark a una velocidad supersónica. Desde 2016, el inventor y empresario Richard Browning se ha dedicado a desarrollar la alternativa más semejante para la vida real: un traje propulsado pendiente de patente que permite un vuelo humano sin precedentes.

Su empresa emergente, Gravity, ofrece trajes de propulsión a medida, así como un programa de formación de dos día para convertirse en uno de los pocos pilotos de trajes propulsados del mundo. Los trajes de Gravity no se usan actualmente en aplicaciones industriales, pero pronto podrían pasar a ser una realidad en los sectores de logística y almacenamiento, así como en el mantenimiento de aeronaves.

Universos paralelos

La serie Stranger Things de Netflix retrata un universo paralelo distópico denominado el Otro lado. No existe nada tan terrorífico en el mundo real, pero sí ciertas similitudes entre el concepto de universo paralelo y el de los gemelos digitales.

Un gemelo digital es una réplica digital de un proceso, producto o dispositivo físico que permite a los ingenieros de diseño llevar a cabo simulaciones incluso antes de crear la entidad física. Al igual que en un universo paralelo, los científicos pueden usar los gemelos digitales para determinar lo que podría fallar en el desarrollo y uso de la entidad física. Los gemelos digitales se utilizan actualmente en diversas aplicaciones de ingeniería de diseño, así como en la construcción.

Sables de luz

En Star Wars, los sables de luz, la emblemática arma de los Caballeros Jedi, son hojas luminosas con energía suficiente para cortar metal con facilidad.

Las cortadoras de plasma industriales tienen características similares. El plasma, cuarto estado de la materia, se crea al despojar a los átomos de un gas de sus electrones. Este proceso se denomina ionización y puede provocar que el material se ilumine. Dado que el plasma es conductor de la electricidad, puede transportar una gran corriente eléctrica hasta el material objetivo, calentándolo hasta el punto de corte.

Dos tubos de plasma con carga magnética se atravesarían entre sí, por lo que aún no es posible participar en duelos de sables de luz con las cortadoras de plasma. Sin embargo, son perfectas para diversas aplicaciones metalúrgicas.

Estos ejemplos demuestran que lo que creemos imposible hoy puede convertirse en un proceso de fabricación estándar en un futuro próximo. No hay un modo sencillo de predecir cuál será la siguiente gran idea futurista, pero para mantenerse al día de las últimas innovaciones en automatización y fabricación siempre puede visitar el Centro de conocimiento de EU Automation.

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